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Octaviana Ortega Rosas, conocida como Madre Octavia, nació en
Cojumatlán, Michoacán, México el 21 de noviembre de 1943. Sus padres Jesús y
María fueron personas sencillas y de una fe profunda. Su madre falleció cuando
tenía 3 años; su padre vio conveniente que ella y sus hermanos Martha, Arcelia y
Rodolfo fueron a vivir con sus tías recibiendo su formación escolar siempre en
contacto con su padre a quien querían mucho. Su tío sacerdote, el P. Rositas
influyó en su vida y en la de toda la familia.
A los 17 años ingresó a la Congregación de las Misioneras Guadalupanas del
Espíritu Santo, haciendo su primera profesión religiosa el 8 de Marzo de 1963.
Su primera Misión fue Puerto Rico, donde llegó en 1966, regresó en 1969 por tres
años a México y volvió a Puerto Rico donde además de realizar su misión por la
Isla, realizó estudios de Trabajo Social que complementó su formación misionera
y fue un instrumento importante en su labor pastoral.
Posteriormente fue enviada a la Florida, Homestead, donde le tocó coordinar la
ayuda a los damnificados del Huracán Andrews en 1992. Luego vino a trabajar a la
Diocese of Venice con Sister Reina Resendiz y Sister Lourdes Montano, iniciando
su trabajo misionero en la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe en Immokalee,
luego en Fort Myers en la Misión de Jesús Obrero y en la Misión de San José
durante 12 años y en donde marcaron la diferencia en su labor misionera con los
inmigrantes mas pobres y humildes, organizando y preparando las catequesis de
diferentes grupos de niños, adolescentes y adultos, grupo de oración, visitas a
la gente necesitada de lo material y espiritual. Fueron un gran apoyo para el P.
Rafael Padilla que se estrenaba como Administrador de estas dos misiones:
“La Madre Octavia era una mujer con convicciones, quería a su congregación y
siempre hablaba sobre sus fundadores". "Era trabajadora, de buen carácter, muy
conciliadora y pacífica". "Se entregaba a su trabajo con todo tipo de personas
especialmente los mas pobres". El P. Sofonías Ortez da
testimonio de su espíritu religioso y su compromiso con la gente, era bien
carismática y se preocupaba de lo mínimo. El P. Víctor Caviedes recuerda su
actividad misionera: “Era seminarista y le acompañaba a las posadas, visitábamos
a ancianos enfermos, ayudábamos a los necesitados. Creo que coincidíamos, eso
reforzaba mi inquietud sacerdotal”. “Cuando me ordené sacerdote allí estuvo
Sister Octavia, olvidé las estampas recordatorias y ella trajo unas de México”.
“Tengo la certeza que goza ahora, de la presencia de Dios, ojala algún día pueda
compartir esa presencia ”.
Las Misioneras que la conocieron y trabajaron con ella dicen que ella “era muy
paciente, cariñosa y siempre experimentaba la fuerza del Señor en su trabajo
comprometido con la gente mas sencilla y humilde”; “por donde quiera que la M.
Octavia pasó, dejó una huella imborrable con los detalles de su entrega
generosa y compasiva al estilo de su Madre, la Virgen María de Guadalupe y esto
lo dicen también tantas personas que la conocieron.
Estando en Miami el P. Víctor la visitó en algunas oportunidades. Dice: “Fue una
gran mujer una gran Hija de Dios”. Estuvo en México en la Casa General y otro
tiempo en Uruapan, Michoacán. Regresó los Estados Unidos pasó Alabama,
Mississippi y por último en Houma, Louisiana, donde escuchó su definitiva
llamada a la casa del Padre Celestial el 27 de Enero del 2011 a los 67 años
faltando dos años para sus bodas de oro. Pero el Señor se la llevó allí donde ya
no hay dolor, ni oscuridad, donde te encontrarás Hermana con tu Amado Señor para
no separarte nunca más. Descansa en paz, Hermana, y disfruta la Eterna
Luz.
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