|
BRADENTON 27 de Julio-2010
MONSEÑOR EDUARDO MORETTI
“Un hombre de Dios y Buen Samaritano”
Quisiera rendir homenaje a quien en vida fue el Mons. Eduardo Moretti y que
ahora descansa en la paz del Señor pero que vivirá siempre en mi mente y en mi
corazón. Y creo que este sentir no es sólo mío sino de muchos sacerdotes que lo
conocieron y que ahora experimentan esa tristeza. Pero es claro, que la vida de
cada persona está en las manos de Dios, y es Él, quien nos llama a gozar de la
vida eterna, por lo que la tristeza se convierte en esperanza viva.

Tuve la oportunidad de conocerlo cuando me ordené sacerdote en 1999 y
personalmente en el 2002 cuando él era Vicario para los Sacerdotes de nuestra
diócesis (Diocese of Venice) y yo trabajaba como vicario pastoral y encargado
del ministerio hispano en Our Lady Queen of Heaven en la ciudad de LaBelle.
Una de las cosas que pude comprobar fue sin lugar a dudas su fe en Dios, su gran
sencillez y su gran calidad humana por los sacerdotes y por las personas.
Irradiaba una serie de virtudes, cualidades y dones, que le hacían ser especial
para nosotros especialmente para mí. Veía en él al mismo Jesús que se
solidarizaba con los que se sentían solos, con los desprotegidos.
En una ocasión por el 2004 cuando se presento problema,
él supo ser un amigo comprensivo que venia desde tan lejos (Bradenton) para
escucharme. Con esa objetividad para evaluar las situaciones que es un don de
Dios, supo comprender el problema y plantear las alternativas de solución; por
ello le estoy agradecido y porque en diversas ocasiones supo darme orientaciones
y porque pude ver en él al mismo Jesús que te da el soporte para seguir
adelante, el sacerdote que te acompaña, el sacerdote que te anima a seguir, el
sacerdote que es transparente y se pone en tu lugar y comprende lo que tu
sientes lo que tu vives, el sacerdote que tiene el coraje de decir las cosas por
su nombre ante las injusticias. Por eso lo visité en algunas ocasiones, buscando
su consejo y orientación.
Creo que es bueno recordar con gratitud todas las cosas que en vida nos aportó,
su amistad, cariño, respeto, confianza, servicio, entrega y sobre todo ese gran
amor con el que siempre se dispuso a caminar por esta vida, siendo sacerdote de
Cristo. Y es que, la dulce esperanza del cristiano nos alienta y nos conforta, y
también nos llena de alegría.
Monseñor Eduardo Moretti creo que has sido un sacerdote ejemplar que el Señor te
bendiga y disfrutes de su presencia y ojalá algún día no muy lejano podamos
encontrarnos en la gloria de nuestro Padre Dios.
P. Víctor Caviedes
|