Rev. Padre Víctor Caviedes

Español   Home

« Id al pueblo que está enfrente de vosotros, y enseguida encontraréis un asna atada y un pollino con ella; desatadlos y traédmelos.
{Mateo  21: 1 - 11)

 

Vamos a vitorear, los creyentes, a nuestro Dios y Señor. Vamos a cantar, a gritar “Bendito el que viene en nombre del señor”. Vamos a levantar nuestras manos, nuestras palmas, nuestros ramos de olivo al que, para los creyentes, en el príncipe de la paz. En este domingo la liturgia nos propone un himno a Cristo, que nos ha conservado el apóstol Pablo, y que dirigido a los Filipenses, nos lo recuerda, también a nosotros. Introduce el himno con aquella exhortación que no tendríamos nunca, que olvidar: Tened los mismos sentimientos de Cristo ¿Cuáles son estos sentimientos y cuales los nuestros? Nosotros mas bien estamos abocados a querer sobresalir, a que todos bailen a nuestro ritmo. Cristo lleva un ritmo diferente.

-Siendo Dios se despoja y pasa por uno de tantos. -Actúa como un hombre (y qué hombre!), se abaja, se somete a la muerte y muerte de Cruz. Pero Dios Padre, este ser tan incomprensible, que rompe todos nuestros esquemas, le agarra, le toma por su cuenta, lo levanta y le da el “Nombre-sobre-todo-Nombre”. Nos lo ofrece lleno de Vida y nos indica que éste es el camino para llegar a encontrar el sentido de la vida, y llenar nuestra vida de sentido: “Servir, entregarnos, amar como el nos ama”. Tened, tengamos, los mismos sentimientos de Cristo, que no vino a ser servido, sino a servir y dar su vida para que todo hombre pudiera encontrarse con la Vida. Una pequeña dosis de humildad, a los humanos nos hace bien. Las personas orgullosas, llenas de sí mismas, soberbias y engreídas nos repelen. 

 Procuremos nosotros no ser repelentes. En estos días centremos nuestra mirada en el gran misterio de un Dios hecho hombre para que el hombre pueda entrar en comunión con Dios, Él nos indica el camino para llegar a ser humanos en plenitud..