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Altura media de
los Andes del Perú bordean los 4,000 metros alcanzando hasta los
6,000 mts |
Sacerdotes
Víctor y Manuel en peligrosa Misión a los andes del Perú,
fueron recibidos con alegría y felicidad por comunidad.
28/10//2009
Mollepata-Perú
(por: pastoralhispana.org)
Como todos los años, fuimos a celebrar la Santa Misa a unas de las
comunidades más alejadas de la Parroquia “Señor Manuel Exaltación de
la Santa Cruz” de Mollepata con ocasión de su fiesta patronal.
Partimos de Limatambo (Cuzco) el día domingo 5 de octubre; en esta
ocasión fueron el padre Manuel Quispe, la Madre María Jesús
Crucificado y seis internos de nuestro albergue de Limatambo. Ya a
las 7:30 nos encontrábamos camino a Mollepata. Primero debíamos
celebrar la Santa Misa dominical a las 8:30 en ese pueblo y luego
partir al distrito de Curahuasi, a una hora y veinte minutos, dejar
allí la camioneta y seguir el viaje con ayuda de caballos de carga.
San Francisco es una comunidad de Mollepata que está ubicada a unos
20 Km. de Curahuasi y para llegar allí sólo existe un camino de
herradura muy peligroso que cruza el río Apurímac. Partimos de
Curahuasi a las 12:30 del día con un calor impresionante pero mucho
ánimo. Iniciamos la caminata, de unas tres horas, bajando hasta el
rio Apurímac que está en lo profundo de un valle muy accidentado del
mismo nombre.
Todos llegamos muy contentos al río ya que casi todo era bajada,
pero al ver la subida que nos esperaba y el sol sofocante tuvimos
que tomar valor y seguir adelante. Para esto, los tres caballos
realmente fue una gran ayuda. Al final, luego de unas cinco horas de
caminata llegamos a la comunidad a las seis de la tarde y con unas
cuantas gotas de lluvia.
La gente nos recibió muy contentos diciendo: “Padre, usted nos ha
traído la lluvia, ojalá que no se la lleve”. Tuvimos la Santa Misa a
las ocho de la noche, en esta comunidad no tienen energía eléctrica,
por lo que tuvimos que iluminarnos con velas; este año hubo mucha
gente en la Misa a comparación de años pasados. Luego cenamos y nos
pusimos a descansar profundamente por el cansancio de la caminata.
Algo curioso que ocurrió fue que en el lugar donde estaban las
carpas de los misioneros estaba instalado un generador de
electricidad que tiene la comunidad y esa noche el generador no
quiso funcionar. Al día siguiente el mayordomo me dijo: “Se ve que
el patrón lo quiere mucho porque no quería que hagamos bulla para
que descansen bien”.
Al día siguiente, el amanecer era muy tranquilo, sin bulla de ningún
tipo, sólo la de los animales y algunas personas que conversaban.
Celebramos la Misa central a las 10:00, para lo cual tuvimos el
nacimiento de un hijo más de Dios (bautismo de un niño). Algo
asombroso que noté fue que mucha gente se acercó al Sacramento de la
Penitencia, de igual modo pude ver la participación en la Santa Misa
de muchos niños.
Ese día el alcalde de Mollepata había organizado casi a la misma
hora de la Misa la entrega de un puente refaccionado, para tal
ceremonia sólo fueron el teniente gobernador y un vocal de la
comunidad; la gente decía: “Primero esta Dios que el alcalde”. El
sermón de la Misa trató de la misión de los cónyuges en el
matrimonio como padres y como esposos, así mismo la responsabilidad
ante Dios para con los hijos. La gente ciertamente estaba atenta.
Al final de la Misa la gente decía: “¿Como sabe el padre nuestra
vida?”, y es que también hablé de la situación del pueblo, el cual
sufre mucho el flagelo del alcoholismo y los más afectados
principalmente son los niños.
Luego, terminada la Santa Misa, tuvimos la procesión con la
participación de todo el pueblo en general y a las 14:00 el almuerzo
que consistió en un lechón al horno; bueno, los misioneros tenían
que alimentarse bien para tomar fuerzas para el retorno.
Llegó la hora de partir y es así que a las tres y veinte de la tarde
emprendimos el retorno para lo cual teníamos que bajar lo que
habíamos subido. Llegando al rio todos miraban la subida, mas
felizmente ocurrió algo que no esperaba, la comunidad nos prestó
cuatro caballos para ayudarnos a llevar a las cosas. Las personas
que nos iban a acompañar dijeron: “Vayan caminando, ahorita les
alcanzamos”… nos alcanzaron cerca de las siete de la noche cuando ya
estábamos por terminar la subida.
Gracias a Dios llegamos muy bien a Curahuasi a las 21:30 para luego
partir en la camioneta a Limatambo todos adoloridos y cansados.
El sacrificio valió la pena porque son también almas por el cual
Cristo derramó su sangre, por lo tanto pido oraciones por todas
estas almas de esta hermosa comunidad de San Francisco.
Narrado y redactado por :
R.P. Víctor Tejada, IVE.
R.P. Manuel Quispe, IVE...(Iveperu)
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