Rev. Padre Víctor Caviedes

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 Papa Benedicto XVI entrega regalos a niños de escasos recursos económicos

BENEDICTO XVI COMPARÓ A LOS INMIGRANTES, POBRES Y SIN TECHOS CON JESÚS Y LA FAMILIA DE NAZARET EN ALMUERZO CON COMUNIDAD DE POBRES NIÑOS Y ADULTOS

27/12/2009 Ciudad del Vaticano (por pastoralhispana.org)

Benedicto XVI se convirtió hoy en el primer Papa de los tiempos modernos en almorzar con un grupo de pobres de la ciudad de Roma como gesto de cercanía y solidaridad en la temporada navideña. Poco antes de las 13:30 horas locales (12:30 GMT) el pontífice se trasladó desde El Vaticano al tradicional barrio de Trastevere donde visitó un comedor administrado por el movimiento católico de la "Comunidad de San Egidio". Con él compartieron los alimentos en la misma mesa 13 pobres, entre ellos una mujer de 80 años, un viudo de 90, una musulmana de Somalia con ciudadanía italiana, un joven de 20 años en silla de ruedas, un italiano de la ciudad de Palermo y un nigeriano católico. Los pobres, en total unos 150 divididos en varias mesas, degustaron lasaña, albóndigas, lentejas y puré. Tras la comida se distribuyeron dulces ofrecidos por el Papa y se brindó con un vino espumante. Los 31 niños presentes también recibieron regalos. Al finalizar el almuerzo el obispo de Roma reconoció que ese comedor recibe "tantas personas de diversos países marcadas por la necesidad" las cuales se unen "para encontrar una ayuda y descubrir la luz". "El amor une a todos y todos debemos aprender y practicar cada vez más la civilización del amor", agregó antes de visitar el piso superior del edificio donde se encuentra la biblioteca de una escuela italiana de la Comunidad de San Egidio. Por su parte, el presidente de ese movimiento católico, Andrea Riccardi, destacó que "es la primera vez, en los tiempos modernos, que un Papa va a comer a un ambiente donde van las personas que no comparten la mesa con los ricos, los importantes, los televisivos". "Nosotros, humilde pero firmemente, queremos indicar a esta sociedad aterrorizada e inhospitalaria que es necesario encontrar la roca de fundamento", indicó. "Sólo así no tendremos miedo del otro –agregó-, de quien sufre y de quien ha hecho terribles viajes para encontrar paz. Existe tanta necesidad de ser acogidos en una casa fundada sobre la roca, que sin miedo tenga la puerta abierta". Luego, tras haber entregado personalmente los regalos a los niños, el pontífice descubrió una placa en memoria de su visita y envió un saludo final para luego abordar un coche que lo trasladó de regreso al Vaticano.

27/12//2009                                                  Ciudad del Vaticano