22/06/2010 Bilbao-España (LD) por Pastoralhispana.org.
El pasado tres de junio cientos de sacerdotes, religiosos y
laicos vizcaínos lanzaron un desafío al Vaticano bajo el pretexto de tener voz a
la hora de elegir al que será el próximo obispo de Bilbao. En realidad, el
objetivo era impedir que el elegido fuera Mario Iceta, actual obispo auxiliar, y
alejado de los postulados nacionalistas que pretenden que prevalezcan en el
futuro pastor vasco.
Para ello, ésto enviaron una carta al Nuncio en España, Renzo Fratini, en la que
se quejaban de “la falta de participación de la iglesia local de Bilbao en la
designación de su obispo” y por ello exigían que “esta esposa no quiere un
esposo impuesto”. Este órdago a la Santa Sede era una de las últimas naves de
unos cada vez más temerosos religiosos que observan el paso firme del Vaticano a
la hora de realizar un giro radical a la iglesia vasca. El ejemplo de Munilla lo
tenían muy cercano y muy próximo geográficamente. Casi un calco.
Sin embargo, en esta ocasión la Santa Sede ha querido mostrar su firmeza y
pretende evitar una rebelión, algo que casi ocurre en San Sebastián con Munilla.
Y para ello no ha dudado en responder a los contestatarios enviando una carta a
los críticos que quieren imponer un prelado que entienda, dicen, la sensibilidad
de la tierra. Es decir, un obispo de perfil nacionalista.
En este sentido, el Nuncio Fratini ha sido claro y contundente en su escrito a
los díscolos. No ha mareado la perdiz y les ha avisado de que el Papa nombrará
como obispo a “aquel que realmente necesita” Bilbao. Así, les deja claro que las
presiones no van surgir efecto a pesar de que el escrito también haya sido
apoyado por varios de los pesos pesados de la diócesis.
Según cuenta El Correo, la carta del Nuncio fue fechada el pasado 7 de junio,
cuando todavía coleaba la polémica ante el órdago lanzado, aunque los
representantes de los firmantes la han recibido esta semana. El escrito del
representante vaticano habla de la “atenta carta en la que me expresan su
particular opinión y sentir acerca de cómo llevar a cabo en concreto la
participación de la mencionada diócesis en la elección del nuevo obispo”.
De este modo, utilizando el lenguaje diplomático propio del Vaticano, Fratini
afirma a los firmantes, ante sus exigencias de ser consultados para el
nombramiento, que la Santa Sede tiene sus propios canales de comunicación para
recabar informes sobre los posibles candidatos.
La llegada de Iceta ya está decidida
Pese a las campañas realizadas para intentar evitarlo, el nombramiento de Mario
Iceta, natural de Guernica, para la sede titular de Bilbao ya está decidido
desde hace tiempo, si bien los tiempos, están siendo algo lentos. Con la llegada
de este obispo, el Vaticano culminaría el lavado de cara que buscaba para la
iglesia vasca. Primero Munilla y después Iceta, dos obispos de perfil muy
similar.
Iceta es vizcaíno, euskaldún pero no nacionalista, su gran pecado para los
críticos. Licenciado en Medicina y doctor en Cirugía, decidió que su formación
como sacerdote se produjera fuera del País Vasco, en este caso en Navarra y
Córdoba, donde llegó a ser vicario general. Esta es una de las grandes críticas
que ha recibido del sector más nacionalista.
En febrero de 2008 fue nombrado, entre grandes críticas y alguna que otra
dimisión, como obispo auxiliar de Bilbao. Siendo el más joven de los prelados
españoles Ricardo Blázquez le encomendó cuidar del seminario, apenas sin
vocaciones debido a la gran secularización que vive el País Vasco, en gran parte
debido al nacionalismo tanto fuera como dentro de la Iglesia.
Y los frutos de su gestión ya empiezan a ser visibles. Su labor vocacional
parece ser positiva y ya está ampliando las instalaciones del seminario ante la
llegada de más jóvenes, con los que también viajará a Roma en agosto. Las
entradas en el seminario pueden ir creciendo en el País Vasco muchos años
después de convertirse en un erial.