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Cómo no recordar hoy a la luz de los diversos dramas
sociales que se observan como consecuencia de las injusticias sociales,
esta profunda interpelación de nuestros obispos en las Conclusiones de
la Conferencia de Aparecida: “Nos comprometemos a trabajar para que
nuestra Iglesia Latinoamericana y Caribeña siga siendo, con mayor
ahínco, compañera de camino de nuestros hermanos más pobres, incluso
hasta el martirio. Hoy queremos ratificar y potenciar la opción del amor
preferencial por los pobres hecha en las Conferencias anteriores. Que
sea preferencial implica que debe atravesar todas nuestras estructuras y
prioridades pastorales. La Iglesia latinoamericana está llamada a ser
sacramento de amor, solidaridad y justicia entre nuestros pueblos”. (nº
396).
Nos preocupa enormemente el sistema económico neoliberal que se ha
impuesto en el mundo. Estamos conscientes que la Santa Sede en
diferentes oportunidades se ha manifestado contraria a los escándalos y
abusos que este sistema financiero acarrea a millones de seres humanos.
En este aspecto nos parece que ha sido débil la condena a lo que
verdaderamente significa para los pobres y desempleados las brutales
consecuencias de la crisis global financiera y lo que ocurre cuando la
especulación financiera se refugia indemne en los paraísos fiscales
causando aún más daño a las resentidas economías mundiales. Y, Jesús de
Nazareth nos desafía a una conducta radicalmente opuesta; “no podeis
servir a Dios y al dinero” (Mt. 6,24). La palabra que (Jesús) usa para
decir dinero- “mammona” -es de origen fenicio y evoca seguridad
económica y éxito en los negocios…(Benedicto XVI, Homilía Catedral de
Velletri – 2007). El Dios mammón destruye al hombre, estrangulando
despiadadamente con sus manos una gran parte del mundo. (Benedicto XVI,
Jesús de Nazareth, pgs. 126 / 127).
En este mismo sentido tienen plena vigencia, Cardenal Bertone, sus
expresiones públicas referidas al contexto financiero global antes del
inicio de la V Conferencia: “Los préstamos internacionales del Banco
Mundial y del Fondo Monetario Internacional, y los de país a país ya son
con usura y deberían ser declarados ilegales”. Usted también declaró que
la Iglesia Católica condena la usura definiéndola como “un homicidio
indirecto cuando provoca la muerte favoreciendo miseria y pobreza”, y
recordó que la deuda pesa 6 mil dólares sobre cada niño nacido en las
naciones de baja renta y que la mitad del Producto Interno Bruto de esos
países se usa en pagar los intereses.
Gratificante es tener presente lo que señala la exhortación apostólica
Pastores Gregis, del Papa Juan Pablo II (2003), referidas precisamente
al sufrimiento de toda persona pobre y sin trabajo: “Hoy más que ayer,
la guerra de los poderosos contra los débiles ha abierto profundas
divisiones entre ricos y pobres…En el seno de un sistema económico
injusto, con disonancias estructurales muy fuertes, la situación de los
marginados se agrava de día en día. En la actualidad hay hambre en
muchas partes de la tierra, mientras en otras hay opulencia. Las
víctimas de estas dramáticas desigualdades son sobre todo los pobres,
los jóvenes, los refugiados… ¿Cómo callarse frente al drama persistente
del hambre y la pobreza extrema en una época en la cual la humanidad
posee como nunca los medios para un reparto equitativo?” (nº 67).
Motivo de preocupación y angustia es también la carrera armamentista que
se observa en el Continente. Nuestro país es el que más gasta per cápita
en armamentos en toda la región. Esta situación es intolerable a la luz
de la doctrina católica. Nos parece que nuestra Iglesia no hace escuchar
su voz como corresponde ante esta verdadera cultura de la muerte que se
nos impone por la vía del armamentismo. Hoy hemos de recordar lo que nos
dice el Concilio Vaticano II: “La carrera de armamentos es la plaga más
grave de la humanidad, y perjudica a los pobres de manera intolerable.
Hay que temer seriamente que, si perdura, engendre todos los estragos
funestos cuyos medios ya prepara”. (IM 81).
Estimado hermano Bertone, nos parece pertinente, en este tiempo post
Semana Santa, compartir también algunas enseñanzas de lo que significa
para todos nosotros ser discípulos de Jesús -tal como lo pide la V
Asamblea del Celam-, es decir, cómo hoy aprender y llevar una praxis de
vida y misionera en sintonía con las enseñanzas y las actividades de
Jesús, entendido este discipulado como un cambio de vida para dedicarse
al reino de Dios. “Por la opresión del humilde y el gemido del pobre me
levantaré, dice el Señor”. (Sal 12, 6).
Para todo laico cristiano, personal consagrado y persona de buena
voluntad es de primera importancia el destacar que Jesús al vivir en
Galilea, zona pobre y menospreciada, constató todos los abusos y
opresiones a que estaba sometido el pueblo. Jesús cura a los enfermos,
da de comer a los hambrientos, acompaña cariñosamente a los pecadores,
realiza milagros. El Maestro no se quedó callado, denuncia a los
dirigentes religiosos de Israel que imponen miedo en lugar de anunciar
la felicidad al pueblo pobre. Hay que tener presente que Jesús enseñó
que no quiere sacrificios ni templos ni sacerdotes. Por sobre todo
quiere justicia y misericordia y como Laico quiere que su pueblo vuelva
a ser un pueblo de laicos, sin clase superior. Y, por supuesto repetir y
tener presente que “los que mandan tendrán que portarse como servidores,
como inferiores y no como autoridades”.
Es notable recordar como Jesús procede ante el imperio de Roma; denuncia
y condena a ese imperio en todos sus aspectos sociales, no calla ante el
poder establecido ni ante los promotores de la falsedad y la mentira. El
martirio de Jesús es una prueba de su total fidelidad a su mensaje y
misión en la tierra. Este es el reto que Jesús nos plantea a través de
los tiempos; Hay que hacer actual el contenido de la vida del Maestro
para ser verdaderamente discípulo.
Finalmente y siguiendo la enseñanza de Jesús que dijo: “Que vuestro
lenguaje sea sí cuando es sí y no cuando es no”, nos parece justo y
oportuno decir, junto a no pocos laicos, laicas y personal consagrado,
que la Iglesia de Santiago se merece un obispo fiel a lo que ha sido su
tradición desde hace muchos años. Es decir, que venga un Pastor abierto
al diálogo, sensible al drama de la pobreza, que no excomulgue ni
persiga a nadie, que acepte la sana diversidad que de hecho existe en
nuestra Iglesia, que prevalezca la comprensión antes que el castigo, que
acoja y no oprima.
Chile en el año del Bicentenario e iniciando una nueva fase en su alta
dirección política, necesita más que nunca cristianos comprometidos,
seriamente, con la justicia social y la solidaridad con los que más
sufren. Ese es el camino correcto para la consecución del Bien común.
Por lo tanto, sería un grave retroceso y motivo de escándalo que llegue
al sillón Arzobispal un obispo más fiel a un proyecto teológico y
eclesial distante de la realidad o, alejado de los signos de los tiempos
sin ver adecuadamente lo que quiere y necesita toda sociedad sana:
fidelidad total a Jesús del Pesebre, a los más pobres y a los sufrientes
sin distingos de ninguna especie para la consecución del Reino de Dios.
Hacemos votos, estimado Cardenal Bertone, para que venga al Arzobispado
de Santiago un obispo rodeado sólo del Evangelio de Jesús y distante del
poder y boato que nada tienen que ver con la hermosura de la Palabra.
Que como Pablo, Pedro, Juan, Santiago, Andrés, Cipriano, Esteban,
Ambrosio o Francisco, venga libre y más que autoridad demuestre razón,
palabra, diálogo y acogida a todos.
Como cristianas y cristianos fieles al Evangelio, junto a toda persona
de buena voluntad queremos un obispo que venga como hermano, servidor y
amigo de todos para evitar lo que se ha repetido en la tradición
eclesiástica: la imposición de obispos no deseados puede llevar a “que
los hombres se vuelvan menos religiosos de lo que conviene” (s. León
Magno).
“Entre ustedes no será así, al contrario, el que aspire a ser más que
los demás, se hará servidor de ustedes. Y el que quiera ser el primero,
debe hacerse esclavo de los demás”. (Mt. 20,26).
Cardenal Bertone, reciba nuestros cordiales y fraternos Saludos; Atte:
Andrés Aylwin Azócar Vicente Sota Barros
Abogado Ex Pdte. Cámara de Diputados
Fernando Castillo Velasco Héctor Gárate W.
Ex Rector de la U. Católica Pdte. Juventud Demócrata Cristiana
Mónica Echeverría Y. Fabiola Letelier del Solar
Escritora Abogada
Ramón Huidobro Loreto Fernández
Diplomático Teóloga
Manuel Jacques Hervi Lara
Abogado Académico
José Frías Esteban Silva
Misionero Laico Sociólogo
Rony Nuñez M. José Galiano
Abogado Abogado
Manuel Guerrero A. Patricio Véjar
Sociólogo Comunidad Juan XXIII
Alejandro Medina Juan Subercaseaux A.
Misionero Laico Abogado
Iván Gutiérrez L. Jaime Escobar M.
Periódico “Crónica Digital” Revista “Reflexión y Liberación”
Santiago de Chile, Abril 6 del 2010.
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