Rev. Padre Víctor Caviedes

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 GRUPO DE MONAGUILLOS

     

La formación del Grupo de Monaguillos fue una de las primeras tareas en realizar en nuestra Comunidad. Su presencia y ayuda en la celebración de la Eucaristía es no sólo darle un decoro especial a la celebración, sino y fundamentalmente realizar un  servicio a Dios en el altar y a su pueblo reunido durante la Misa o Eucaristía así como en otras celebraciones como el Bautismo, la Hora Santa, Procesiones, Semana Santa ...

Este grupo está asesorado por el P. Víctor y por un grupo de parejas de esposos, padres de los monaguillos, quienes son los responsables de planear y organizar estos cursos de capacitación. En esta preparación se solicita la participación de los padres, para que ellos en casa refuercen lo aprendido y le den el lugar de respeto que merece toda celebración.

 

La preparación se realiza durante un mes, en 8 sesiones de una hora cada una. Generalmente son Lunes y Jueves de 6:30 a 7:30 p.m. Las clases son teóricas y prácticas. 

En las clases teóricas se trabaja sobre quién es Jesús y el significado de la Misa o Eucaristía como invitación al banquete, a compartir la comida que Jesús nos hace y sobre los Sacramentos y Sacramentales. Asimismo, se enseñan el respeto al Santísimo, el uso de los objetos litúrgicos, las posturas durante la Misa y el servicio en diferentes celebraciones litúrgicas. 

Las clases prácticas son importantes, porque ello les permite aprender posturas y gestos durante las celebraciones que expresan la fe y el respeto a Dios y que en cierta forma son un ejemplo al pueblo de Dios que está atento a cada detalle de la celebración.

 ¿QUE ES LA MISA?

1. La santa Cena de Jesús

Jesús, como buen israelita, celebraba todos los años la Pascua, es decir, la libertad que Dios había alcanzado para su pueblo amado, cuando les hizo atravesar el mar Rojo y los liberó delas manos del faraón. Jesús celebro la Pascua durante muchos años con su familia, y luego con los apóstoles y discípulos que le seguían. La celebración consistía en una cena muy festiva en la que, con cantos, oraciones y signos, recordaban la ultima cena que hicieron en Egipto antes de partir y , sobre todo, recordaban el amor que Dios les demostró conduciéndolos hasta su tierra. 

También para Jesús llego su ultima cena, la Santa Cena. Había predicado durante unos años que los hombres tenían que aprender a amar como Dios y abandonar el pecado. Y sabia que había llegado ya el momento de dar su vida en la cruz, y que todo el mundo se diese cuenta de hasta que punto ama Dios. Se reunió, por tanto, con sus apostolotes para celebrar la pascua, pero esta vez fue distinto. Jesús les dijo, en primer lugar, que si querían ser sus discípulos, tenian que amarse y ayudarse en todo, y para demostrárselo, El mismo les lavó a todos los pies. Esto, que en aquella época lo hacían los criados, lo quiso hacer El -el Hijo de Dios- para darles ejemplo. Y luego, cuando estaban ya en la mesa, Jesús tomó el pan, dio gracias a Dios, su Padre, lo partió y les dijo: "Tomad y comed. Esto es mi cuerpo ". Todos quedaron tan sorprendidos que no sabían lo que les pasaba. Y luego, Jesús tomó una copa llena de vino mezclado con un poco de agua y les dijo: "Esta es mi sangre, derramada por vosotros. Haced esto en conmemoración mía". De este modo, Jesús quiso quedarse con nosotros en el pan y el vino consagrados de la misa, para que todos sus discípulos participásemos de su Pascua. Una Pascua Nueva y Eterna. 

2. La eucaristía: la muerte y la resurrección de Jesús

Ya sabemos lo que ocurrió con Jesús, el Señor, después de la última Cena. Lo encarcelaron, y, como si se tratase de un malhechor, lo clavaron en la cruz, !Cómo estarían los apóstoles! Y no digamos su Madre, la Virgen María.

Pero en el corazón de todos ellos había la luz que el mismo Jesús había encendido durante la última cena. La lección del amor, el pan y el vino que se convierten  en el Cuerpo y la Sangre de Cristo, su serenidad y confianza en el Amor de su Padre del cielo. Todo era como una llama que iluminaba y daba calor en aquellos momentos de oscuridad y desconsuelo. Y esa luz se convirtió en rayo fulgurante, como el sol del mediodía, cuando el domingo por la mañana unos ángeles anuncian a las mujeres que iban al sepulcro de Jesús, que había resucitado. Ellas corrieron a explicarlo a Pedro y a los demás apóstoles, y sin acabar de creérselo, fueron al sepulcro, y entonces comprendieron todo lo que Jesús les había explicado, y como su muerte en cruz y toda su vida eran manera como Dios les mostraba su Amor y nos salvaba del pecado y de la muerte.

También comprendieron que desde aquel momento la Pascua seria la muerte y la resurrección de Jesús, y que su ultima Cena era el anuncio y las celebración de este hecho. Por ello, todos los domingos el día en el que Dios resucito a su Hijo- los cristianos nos reunimos para celebrar la misa (también la llamamos eucaristía), ya que alrededor del altar con el pan y el vino, que se convierten en el Cuerpo y a Sangre de Cristo, repetimos la Pascua de Jesús, nuestro Salvador. 

3. Los cristianos formamos el Pueblo de Dios.

A partir de Jesucristo, de su vida, muerte y resurrección, y de la venida del Espíritu Santo, Dios hace que todos los hombres, sean de donde sean, puedan pertenecer a su pueblo elegido, que ya no esta formado por los que hacen en un país concreto, dentro de unas fronteras hechas por los hombres, sino que lo forman, este nuevo pueblo de Dios, todos los que se unen a Jesús por la fe en el El y por el sacramento del bautismo que es la puerta de los demás sacramentos.

Por tanto, somos miembros del pueblo de Dios personas del mundo entero, todas muy distintas, de costumbres y quizá no se parecen en nada, de gustos muy diferentes, pero que, sin embargo, porque creemos en el mismo Dios de Jesús, y hemos recibido el mismo bautismo, formamos este pueblo de Dios. Somos los cristianos.

Después de Jesús, los primeros que fueron miembros de este nuevo pueblo son los apóstoles y los discípulos del Señor, que convivieron con el vieron todo lo que hacia y decía. Y aun , para ser mas exactos, tenemos que recordar que la primera en este nuevo pueblo, la primera de todos, después  del mismo Cristo, es su Madre, la Virgen Maria. 

Por eso, leemos con mucho interés en la iglesia todo lo que nos explican los apóstoles y los evangelistas, por que de su mano, y también por la Virgen, es como mejor conocemos a Jesús, nuestro Salvador. El es la Cabeza y el Pastor de este nuevo pueblo de Dios.

4. La Iglesia se reúne para celebrar la eucaristía.

Al pueblo de Dios que nace de la Pascua de Cristo lo llamamos la Iglesia. Esta palabra significa "Asamblea", es decir, un grupo de personas qué han sido convocadas para hacer algo, y especialmente para dar culto a Dios. Y nos podríamos preguntar: ¿por que precisamente esta palabra? Pues por que los apóstoles y los discípulos de Jesús, después de la muerte y resurrección del Maestro, siguieron juntos, sabiendo como sabían que Jesús estaba presente en medio de ellos. Lo sabían por que Jesús se les apareció, resucitado, para que comprendieran que estaba vivo y no les iba a dejar solos.

 

El mismo día de la resurrección - el domingo- el Señor se hace presente cuando sus amigos y apóstoles estaban reunidos. Al cabo de ocho días , se hizo presente de nuevo. Y así, siempre, los cristianos nos hemos reunido todos los domingos (e incluso todos los días) para celebrar la Eucaristía, ya que sabemos que, de este modo, Jesús esta presente entre nosotros de una forma muy especial . El mismo nos ordeno que celebrásemos su Pascua reunidos alrededor del altar. 

5. El domingo, día del señor

Cuando ya había terminado el desando del sábado, las mujeres fueron al sepulcro de Jesús para ungir su cuerpo con los ungüentos funerarios, según las costumbres de aquella época. Era domingo, muy de mañana. Andaban tristes, por la gran injusticia que había cometido con su Maestro clavándolo en una cruz. Además se preguntaban como podrían apartar la gran piedra que cerraba la tumba temiendo que quizás no podrían entrar. 

Con estos pensamientos llegaron al lugar en el que habían enterrado a Jesús. Al llegar, se dan cuenta de que alguien habían quitado la piedra. "¿Que significa esto? !No es normal!", pensaban asustados. Entran y ven que Jesús no esta. "!Alguien lo ha robado!. Pero, ¿porque?".

En medio de estos pensamientos, oyen una voz amable, se vuelven y ven a un joven vestido de blanco, con rostro de ángel, que les dice: "¿Por que buscáis entre los muertos al que vive? No esta aquí; ha resucitado". En cuanto oyeron estas palabras se fueron corriendo a ver a los apóstoles. Se lo contaron y, enseguida, Pedro - el primero de los doce- y Juan fuero a comprobarlo; no acababan de creérselo. Luego, una vez hubieron visto lo que las mujeres les explicaban comprendieron que del Señor habían resucitado, y recordaron que ya él en alguna ocasión, se lo había dicho: "Al tercer día resucitare". Y así fue. Aquel mismo domingo, al atardecer, se les apareció y lo vieron, con gran alegría por parte de todos. Desde entonces, el día siguiente al sábado, es decir, el domingo, es el día del Señor, y celebramos la Eucaristía  por que el memorial de la muerte y resurrección de nuestro Salvador.

6. Los nombres de la eucaristía

La celebración de la Pascua del Señor ha tenido y tiene distintos nombres. Cada palabra expresa un aspecto y, a partir de él se designa toda la realidad. Veámoslo.

*Fracción del pan: Hace referencia al momento en el que se parte el pan antes de comulgar. Es un gesto muy importante porque, de hecho, Jesús, muerto y resucitado, es el pan partido que da la vida a todos los que la comen. También significa que, al comer todos un trozo del mismo pan, somos una sola cosa, como el pan que es también uno solo. Así expresamos que somos hermanos en Jesucristo. 

*Eucaristía: Muy pronto apareció esta palabra. Viene del griego, y significa "acción de gracias". Y así es. Toda la celebración es una gran plegaria  de bendición o acción de gracias a Dios Padre, por Jesucristo, su Hijo muerto y resucitado, en el Espíritu Santo. En la celebración la plegaria principal se llama precisamente "plegaria eucarística". En ella, el pan y el vino se convierten en el Cuerpo y la Sangre de Cristo, cuando el sacerdote invoca al Espíritu Santo y pronuncia las mismas palabras del Señor. 

*Misa. También la empleamos mucho, esta palabra. Cuando la celebración se hacia en latín, al terminar el sacerdote decía: "Ite, misa est": "Id, es la despedida". Y entonces todo el mundo se iba. Como cuando ahora decimos: "Podéis ir en paz". Pero con eso no queremos decir- ni ahora ni antes- que la misa se haya terminado y ya  nos podemos olvidar del asunto; también se quiere hacer ver que, después de haber participado en la celebración, los cristianos tenemos la misión (palabra que se parece a "misa") de ser testimonios del evangelio allí donde vayamos y de llevar a todas partes, con nuestro ejemplo y nuestras palabras, a Jesús, que se nos ha dado.

7.La asamblea que celebra

Cuando nos reunimos para celebrar la Eucaristía formamos una asamblea. Somos una imagen de lo que es la Iglesia. Y en esta celebración no todos nacemos las mismas cosas. Hay distintos ministerios (=servicios), según lo que es cada uno.

Esta el sacerdote ( o el obispo). A veces también, junto a él ayudándolo, hay uno o dos diáconos. Todos ellos, los obispos, los sacerdotes y los diáconos, son ministros que han recibido el sacramento del Orden; el obispo y el sacerdote para presidir y consagrar el pan y el vino (su ministerio es indispensable; sin ellos no podríamos celebrar la Eucaristía); el diácono, como servidor del evangelio y del altar.

Luego están los lectores y los acólitos y monaguillos sirven al altar y ayudan al diácono en todo lo que necesita para poder celebrar la Eucaristía.

Esta también el cantor, es decir, aquella persona que hace cantar a toda la asamblea, puesto que el canto es muy importante en la celebración liturgica. Puede haber también una coral que acompañe con sus cantos. Y, naturalmente, los que tocan el órgano u otros instrumentos musicales si los hay.

Todos ellos, junto con las demás personas que realizan otros servicios y con las que participan de la misa sin ejercer ningún ministerio, forman la asamblea que celebra la Pascua del Señor.

 

LAS PARTES DE LA CELEBRACIÓN DE LA EUCARISTÍA

 SE FORMA LA ASAMBLEA: RITOS INTRODUCTORIAS

Hemos llegado a la iglesia, buscamos un lugar que este cerca del altar y nos preparamos para la misa. Es muy importante llegar con tiempo. Conviene tener unos momentos de oración y quietud antes de la celebración.

El cantor nos invita a iniciar el canto justo antes de la entrada del sacerdote y de los ministros que lo acompañan. Todos nos ponemos de pie al empezar la celebración, ya que el Señor está presente en nuestra asamblea y también en la persona del obispo o del sacerdote que preside y que, en este momento, entra.

Ante el altar todos ellos hacen una inclinación para mostrar su veneración, y los ministros ordenados lo besan, ya que son sus servidores y en el recuerdan al mismo Cristo.

Al llegar a la sede - su lugar propio como presidente de la celebración- el sacerdote invoca a la Trinidad con la señal de la cruz y salida a la asamblea. Diciendo : "El Señor este con vosotros" (u otro saludo semejante). Todo el mundo responde:"Y con tu espíritu". Así reconocemos lo que antes decíamos: que Cristo esta presente en todos los reunidos y en la persona del ministro ordenado. 

A continuación pedimos perdón de nuestros pecados y , así,  humildemente, nos preparamos para recibir a Cristo. Si es domingo o una fiesta importante cantamos el himno del Gloria y , al terminar, el sacerdote, después de decir Oremos y de un momento de silencio, recita una oración, al termino de la cual todo el mundo aclama: Amen.

Así estamos ya dispuestos para acoger la proclamación de la Palabra de Dios. 

LA LITURGIA DE LA PALABRA

En la misa podemos decir que se nos preparan dos mesas para que podamos alimentar nuestra vida cristiana. La primera de estas mesas es la  de la Palabra de Dios. ES muy importante. Naturalmente que en casa, o en la catequesis, o en la escuela, también podemos leer la Biblia y aprender lo que nos dice, pero cuando la celebración del a Eucaristía leemos sus paginas, hacemos mucho mas:  !celebramos la Palabra de Dios! y , al hacerlo, estamos celebrando Jesucristo, ya que El es la misma Palabra que se hizo hombre. Por eso, cuando en la misa escuchamos las lecturas estamos escuchando a Cristo. De modo que hay que estar muy atentos. Ayuda mucho haber leído las lecturas en casa antes de escucharlas en la misa. Y, si alguna vez tenemos que proclamar la Palabra de Dios, tenemos que prepararnos bien, y recordar que por nuestra voz esta hablando el Señor. !Que responsabilidad y , al mismo tiempo, que alegría!